¡Dios mío! ¡Feliz Año Nuevo con retraso, y todo eso! xDD. Casi mejor puedo felicitar el Nuevo Año Solar que está a punto de entrar, pero en fin...no lo he hecho a propósito, es simplemente que cuando veo series, actualizo. Así de simple. Éste es un blog de anime y manga. ¿Qué voy a contar si no veo ni leo nada? Yo funciono por rachas, me parece que a estas alturas queda claro. Resulta que el fin de semana pasado fue el Salón del Manga de Granada (uno de ellos), y con la entrada daban a elegir diversos mangas (lo típico). Uno era el artbook de Ayashi no Ceres, que me pareció increíblemente bonito, pero no conocía la serie. Entonces mi amiga me dijo: "mira la serie antes de ojear el libro, porque no merece la pena si no sabes de qué va." Y entonces me puse a verla, y en ello estamos.Dicho todo esto, procedo con la actualización de hoy. Llevo vista aproximadamente media serie, pero caerá entera en un par de días. Ayashi no Ceres no es que sea uno de los mejores animes que he visto, pero dice bastante (tal y como la propia autora sugiere, que por cierto ole por Yuu Watase, es una mujer muy directa, me encanta). Y en fin, tiene miga. La historia gira en torno a dos hermanos gemelos, Aya (la chica) y Aki (el chico). Ambos tienen una adolescencia aparentemente aburrida, hasta que el día que cumplen dieciséis años, cuando todo cambia repentinamente. Ambos van a visitar a su abuelo para una supuesta fiesta de cumpleaños, a la que termina asistiendo toda la familia, y ahí es donde comienzan a mosquearse. El regalo del abuelo para ambos es...una mano disecada. Al verla, Aya empieza a tener visiones y se siente muy mal, en tanto que el cuerpo de Aki se llena de arañazos y moratones. Sin mediar palabra, el abuelo de los gemelos decide que Aki es el elegido y que Aya tiene que morir, de lo que ha de encargarse, fría y duramente, su padre. Como era de esperar, éste no consigue acabar a golpe de pistola con la vida de su hija. Mientras que su abuelo lo mata por la traición, Aya escapa, y es rescatada por Tōya. La pobre no entiende nada, pero pronto aparece en escena otro joven, Yūhi, quien la lleva hasta la casa de una mujer llamada Suzumi. Allí descubre la dolorosa verdad: la leyenda que tantas veces ha oído de niña sobre un ángel que hace muchos años estaba bañándose en la tierra, y que un pescador la vio, y para quedarse con ella le quitó una de las cintas que colgaban de un árbol, es cierta. El pescador la obligó a quedarse y a tener hijos con él, y esos hijos nacieron con poderes. Un día, el ángel escapó, pero no pudo olvidar lo que el pescador había hecho. Con el tiempo, sus descendientes fueron a parar a la importante familia Mikage, de la que Aya y Aki son miembros. Aki es el miembro de herencia humana, mientras que Aya es la reencarnación terrenal de Ceres, aquel ángel, que, aún furioso, se reencarna una y otra vez para vengarse y matar al pescador. El día en que Aya cumplió dieciséis años fue por fin capaz Ceres de despertar en ella, y no parará hasta matar a Aki, a quien considera el pescador que un día la desposó y le robó su cinta.
Tōya es un joven que no sabe nada acerca de su pasado, pues ha perdido toda su memoria. Es frío e impasible, y es contratado por un miembro de la familia Mikage para apartar a Aya de Aki. Sin embargo, con el tiempo se enamora de ella, y llega a propiciar un encuentro entre ambos hermanos.
La evolución de Tōya me está gustando, aunque por supuesto todavía me queda mucho más por ver, por lo que es posible que esta entrada se extienda en los próximos días.
Por cierto, me gusta mucho la canción del ending :)

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